domingo, 4 de enero de 2009

Las verdaderas heroínas de la "democracia" argentina, por Santiago Roque Alonso

El 10 de diciembre de 2008 - la anti-Patria y la anti-Nación festejaron alborozados los “25 años de democracia”.

La propaganda oficial y del establishment, así como los medios del Sistema o Régimen de dominación llenaron sus páginas y las pantallas de TV recordando la supuesta épica que hizo posible el “retorno o reconquista de la democracia”, supuestamente arrancada de las manos de los militares por el heroísmo de desconocidos combatientes, en acciones aún más ignoradas.
A esta altura de la historia y de los resultados obtenidos por la “democracia”, en sus “25 años” que lleva de reinado, debería servir para que los argentinos honestos y de buena fe - que todavía conservan un mínimo de sentido común y posean un conocimiento elemental y fundado de los acontecimientos históricos de las tres últimas décadas - caigan en la cuenta de que todo esa fabulación no es más que un “mito” que les ha sido impuesto a través de la acción psicológica y del sistema cultural y educativo del Sistema o Régimen de dominación.

Seguramente, quienes lean las crónicas de los festejos, los discursos de homenajes y las arengas democráticas, difícilmente encuentren una mención y mucho menos una palabra de sincero y reconocido agradecimiento a quienes fueron las verdaderas “madres y heroínas de la recuperada democracia Argentina”.

Ante ese olvido u omisión, que es totalmente consciente, Patria Argentina no puede menos que desagraviarlas ante tamaña ingratitud e indiferencia y rescatarlas del olvido.

Cuando nos referimos a las verdaderas “madres y heroínas de la democracia Argentina”, estamos hablando de Su Majestad Británica, la Reina Isabel II y a la Excelentísima Baronesa Margaret Thatcher, conocida también como la Dama de Hierro.

Si realmente los demócratas y la partidocracia argentina de izquierda y de derecha, porque el saco les cabe a todos ellos sin discriminación, quieren rendir homenaje a la “reconquista de la democracia”, no pueden dejar de hacerlo sin expresar su pública gratitud a quienes fueron sus máximas benefactoras. Sin ellas, sin el ejercicio de su autoridad, sin su visión política y estratégica para armar la “trampa de Malvinas”, con la invalorable colaboración de Ronald Regan - en ese entonces Presidente de los Estados Unidos - no habría hoy democracia en el país.
Este es un hecho objetivo e incontrastable de la realidad. No fue la subversión guerrillera, ni el accionar de las organizaciones de los derechos humanos, ni la prédica de la partidocracia las que conquistaron la democracia, sino la Reina de Inglaterra y su Primer Ministro, ellas verdaderamente fueron las únicas y públicas heroínas de la “gesta democrática”.

En otras palabras, el “retorno a la democracia” es hoy una realidad, gracias a los soldados británicos que murieron, fueron heridos o combatieron en el mar, en el aire y en la estepa malvinera. Sin su triunfo militar y la “rendición de las tropas argentinas”, tampoco hubiera sido posible la “destrucción de las Fuerzas Armadas Argentinas”. Ese fue el objetivo de la guerra por parte de Gran Bretaña, desde el mismo 2 de abril: "combatir a una dictadura militar violadora de los derechos humanos". Ésa fue la voz de orden y la consigna para los traidorzuelos argentinos y sus aliados objetivos.

Sin el triunfo británico en Malvinas, el desprestigio instantáneo de los militares argentinos y la desaparición física, moral y política de las fuerzas armadas, nunca hubiese sido posible "esta democracia” y el disfrute de sus supuestas bondades.

Desde entonces la lógica política de lo argentinos será: Perdimos la Patria, la Nación y el País ¡no importa! ¡Pero vivimos en “democracia”!

En 1852 la derrota de Caseros por el Imperio del Brasil y el largo brazo de Inglaterra, de la mano de la traición de Urquiza, nos trajo el mito de la "Organización Nacional", cuando en realidad se trató de la instauración del Régimen o Sistema liberal-masónico de expoliación de la riqueza nacional.

Ciento treinta (130) años después, en 1982, la derrota de Malvinas impulsada y deseada por los mismos poderes y sucesores de los traidores de ayer, nos impusieron el nuevo mito de la "democracia", para terminar con el Estado Nacional y en la disolución de la sociedad argentina.
Así es como la Argentina, de traición en traición y de derrota en derrota, va desapareciendo bajo el aplauso de su mismo pueblo.

!Pobre Argentina y pobres argentinos! Siempre renunciando a lo que "deben ser", para terminar siendo lo que "otros quieren que sean" y, lo que es peor: lo festejan como si fuera una virtud.

¡Dios Salve a la Reina Elizabeth II!

¡Gloria y honor a Margaret Thatcher, la Dama de Hierro!

¡Viva la democracia Argentina!