Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de enero de 2009

Sabés qué es el Sionismo, enviado por "El Nacionalista Argentino"

Podemos definir sionismo como aquel movimiento político encaminado a la reunión nacional de los judíos. Esta definición permite diferenciar con claridad los de judío y de sionista, conceptos que la propaganda sionista ha querido confundir pero que cualquiera con el más mínimo sentido común puede distinguir. El concepto de judío tiene dos acepciones que el DRAE ya distingue: por un lado el judío es el perteneciente al pueblo que habitó la actual Palestina en tiempos pretéritos y por otro, también se denomina judío a quien profesa la fe de Moisés. En un inicio ambas acepciones estaban unidas estrechamente pero con el proceso de secularización paulatino de la comunidad judía se hizo pertinente la diferenciación. Nosotros al hablar de los judíos nos referiremos a los individuos que se sienten pertenecientes a una tradición cultural común, esta definición engloba a las dos acepciones usuales del término “judío”.

Esta introducción se hace necesaria ya que la propaganda sionista establece esta ecuación: antisionista = antijudío = nazi. Como ya dijimos, la más mínima sensatez hace que nos demos cuenta de lo estúpido de esta interpretación pero esta obviedad es necesaria subrayarla dada la fortaleza del entente propagandístico del sionismo. Lo repetiremos una vez más: ser antisionista es ser contrario a un programa político determinado (lo judío como nación) y nada más.

Numerosísimos intelectuales judíos aborrecen del sionismo e incluso dentro de la religión judía hay movimientos opuestos a esta turbia ideología política ( v. gr. el movimiento Neturei Karta). Por lo tanto, en tanto que numerosos judíos (entendiendo el concepto judío en sentido estricto como perteneciente a la religión de Moisés o en sentido lato como perteneciente a la tradición cultural judía) han luchado contra el sionismo, acusar al antisemitismo de ser un movimiento filonazi sólo demuestra la impotencia argumentativa de los voceros del sionismo.

Una vez aclarado lo anterior debo dar cuenta de la finalidad de este artículo. Este artículo pretende mostrar la naturaleza esencialmente racista, ultranacionalista y religiosamente integrista de este cáncer político del siglo XX y XXI que se conoce como sionismo. Analizando su ideología y sus obscuros orígenes pondré en evidencia estos tres rasgos del sionismo. Empecemos.

¿Por qué el sionismo es racista?

Este extracto ha sido obtenido de esta página del Ministerio de Asuntos Exteriores de la organización sionista conocida vulgarmente como “Estado de Israel”: “Adquisición de la Nacionalidad según la Ley del Retorno.

Al establecer el Estado de Israel, sus fundadores proclamaron "...el restablecimiento en Eretz-Israel del Estado Judío, que habrá de abrir las puertas de la patria de par en par a todo judío..." En cumplimiento de este principio, el Estado de Israel amparó a sobrevivientes del Holocausto, refugiados de los países en que residieron, así como a muchos miles de judíos que vinieron a establecerse en Israel por voluntad propia. La Ley del Retorno (1950) otorga a todo judío, quien quiera que sea, el derecho de venir a Israel en condición de Olé (judío que inmigra a Israel) y adquirir la ciudadanía israelí. Para los propósitos de esta ley, "judío" significa una persona que nació de una madre judía, o se ha convertido al judaísmo y no es miembro de otra religión. "

Olé, olé y olé... permítaseme la broma en un asunto que poco tiene de gracioso. La lectura atenta del fragmentito de marras pone en evidencia con más claridad de lo que soy capaz de expresar la naturaleza intrínsecamente racista del Estado Sionista. Aún así, voy a explicar lo que se dice en este texto del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel porque quizás haya sido difícil de digerir para las personas con estómago más delicado.

Efectivamente si tienes padres, por ejemplo, españoles puedes adquirir la nacionalidad española (una legislación más o menos similar rigen en la mayoría de los países) pero tener progenitores españoles es radicalmente distinto a tener progenitores judíos. Es tan diferente como tener padres de nacionalidad alemana o tener padres de raza aria; un concepto implica pertenencia a una familia con un determinado pasaporte, el otro hace referencia a la pertenencia a un determinado grupo racial... la diferencia no es baladí. La condición para obtener un pasaporte de nacionalidad española no es tener progenitores de pura raza cañí sino tener progenitores con la nacionalidad dicha. La diferencia es abismal. ¿Qué te parecería si un país, por ejemplo, árabe da su nacionalidad automáticamente a todos aquellos que pertenezcan a la RAZA árabe o a la religión musulmana? ¿Repugnante? ¿Fanático? ¿Bárbaro? Pues esto es lo que hace el entente sionista. Quizás deberíamos reflexionar en donde está el verdadero fanatismo.

Aquí alguien podría decir que el concepto de judío no es un concepto racial ya que los judíos, dada su dispersión geográfica no poseen un tronco genético homogéneo. A esto sólo puedo decir que el concepto de raza es un concepto que a veces se apoya en lo genético y otras veces no.

Efectivamente, es difícil hablar de una verdadera raza judía en el sentido genético (como tampoco se puede hablar de una raza española) pero el concepto de raza con el que trabajan los sionistas es más cultural que biológico. Este concepto de raza cultural (de estirpe o tribu si se prefiere) no es menos fanático que el concepto de raza genética y en ocasiones lo es incluso más. Ergo queda demostrado que el sionismo es un movimiento ESENCIALMENTE RACISTA.
Por si lo dicho hasta aquí no fuera suficiente la resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 10 de noviembre de 1975 por 72 votos a favor, 35 en contra y 32 abstenciones, equiparó al sionismo con el racismo en general y con el apartheid sudafricano en particular con estas palabras textuales: “el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial”. El texto completo de la resolución lo puedes descargar, en español, en esta página.¿Por qué el sionismo es ultranacionalista?Yo soy nacionalista y entiendo que existe una diferencia entre ser no nacionalista, ser nacionalista y ser ultranacionalista. Es como la diferencia entre ser no religioso, religioso e integrista de una determinada religión. El nacionalismo es el sentimiento de pertenencia a una nación que se aprecia y se valora. El ultra nacionalismo es este sentimiento pero exacerbado hasta pensar que mi nación es una Gran Nación (La Gran Servia; La España Una, Grande y Libre; El Reich de los 1000 años etc.) opuesta a todas las demás naciones que le rodean y superior a ellas. El ultranacionalista, como el integrista, cree que su opinión parcial (mi nación es Grande) no es una opinión parcial sino absoluta y por lo tanto está legitimado para imponer a los otros su opinión “verdadera”. Esta imposición de su concepto de patria a otros que no lo comparte suele tener una manifestación evidente: la guerra de expansión. El estado ultranacionalista necesita territorios como el león la carne de sus presas, territorio es grandeza, gloria y el único medio que tiene la Nación de elevarse en la historia. Los miembros de otras naciones son infrahombres, enemigos de la Nación y como tales deben ser tratados.

Un ejemplo fue la expansión de Alemania hacia Polonia buscando “espacio vital” en el que desarrollarse. La Gran Nación considera lo que necesita y lo toma, considera lo que es un peligro y lo destruye. Para el sionista Jerusalén pertenece a su patria como su mano a su cuerpo y por esta razón la toma y la hace suya, sin discusión en una política totalitaria de hechos consumados. La estrategia expansiva del nazismo, del nacionalismo servio o del colonialismo del XIX tienen un claro paralelismo en la estrategia de “tomar y destruir” del entente sionista. Un breve repaso de la historia de Israel basta para convencernos de esto.

En una frase que dijo alguna vez un Judío antisionista que luego fue ejecutado por decir la verdad: "Estar en contra de un Partido Político Internacional, como es el sionismo internacional, cuyos fines son se dominación y sometimiento de las personas a nivel mundial, puesto que controlan las mayores multinacionales, no es discriminacion, ni étnica, ni racial, ni religiosa, es solo estar en contra de una ideología política. No es lo mismo antisionismo, que como dije anteriormente es solo un disentimiento con un ideológía política, que antisemitismo, lo cual es la discriminación despectiva de los pueblos de origen semita, e incluyen tanto a Judíos como a Musulmanes."

domingo, 18 de enero de 2009

Argentinos, por Lautaro Donato

Argentinos se llamaban a si mismos los criollos descendientes de españoles y nacidos en el, por la gracia de Dios y la voluntad de estos mismos argentinos, definitivamente extinto Virreinato del Río de la Plata.Estos argentinos ya se diferenciaban de los españoles colonialistas, entre otras maneras, teniendo su propio cuerpo de ejercito, que no era otro que el celebre Regimiento de Patricios, cuyo Jefe era el Coronel don Cornelio de Saavedra. Fueron estos argentinos los que defendieron la Patria en 1806 y 1807 y derrotaron y expulsaron definitivamente al invasor ingles. No había masones en sus filas, y ni siquiera logias masónicas en nuestro país.

La inmediata revolución e independencia argentinas fue una consecuencia lógica, legítima y necesaria, obediente al grado de madurez alcanzado por una nueva nación, la Argentina.

Nación nueva y, a la vez, profundamente tradicional. José de San Martín, Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra y Martín Miguel de Guemes, por citar a los más eminentes exponentes de la revolución y lucha por la independencia, eran fervientes, devotos y ejemplares católicos. Como dato demostrativo, recordemos que tanto las tropas de Belgrano como de San Martín portaban escapularios de la Virgen Maria. La cantidad de frailes que hacen la Revolución es muy significativa de la verdadera inspiración del movimiento patriótico.Son estos argentinos, religiosos y militares, quienes vencieron y expulsaron sucesivamente a dos Imperios, el Ingles y el Español. El primero, hereje y propagador de la herejía. El segundo, Español, había expulsado a la Compañía de Jesús de sus territorios y confiscado sus bienes.

Todos y cada uno de los fracasos y contradicciones de la revolución del año X, son producto de la influencia del partido español en el primer gobierno patrio y también en los sucesivos.

En la Primera Junta, dicho partido logro colocar al jacobino y robespierrano Mariano Moreno. Ciertamente la mayor de las calamidades de las cuales es directamente responsable este falso prócer consiste en la perdida de Alto Perú, actual Bolivia, para la causa independentista, como efecto del proceder sanguinario y sacrílego de sus esbirros a quienes este intrigante desalmado había conseguido poner al frente de la expedición.Los criollos de Alto Perú no dudaron en aliarse con los colonos españoles para salvaguardar su honra y su religión, la cual no era abiertamente atacada por el Imperio.

Fue tal el odio y resentimiento que los habitantes de Alto Perú concibieron contra los “porteños”, que ni siquiera San Martín pudo entrar a Alto Perú, habiendo liberado Chile y Perú. La historia registra que los realistas españoles fueron derrotados por Simón Bolívar, de ahí el nombre de Bolivia.

Importa y es significativo destacar, el hecho de que, en la naciente Argentina, la afinidad con Inglaterra y la preponderancia de intereses económico-financieros coincidentes con los de dicha potencia, provienen siempre de personajes promovidos a cargos de decisión por el partido español, personajes como el citado Moreno y como Bernardino Rivadavia, el iniciador de la deuda externa. También digno de destacar es la realidad de que cuando la inocencia de los criollos era superada por la evidencia de los desmanes y traiciones llevados a cabo por esta raza de víboras, mas adelante bautizada “folclóricamente” como los “magogos”, los mismos criollos sabían desembarazarse sin miramientos de tales individuos.

Para concluir, de todo lo expuesto se deduce que, en rigor de verdad, el germen antitradicional, materialista y antipatriótico que crecería y se desarrollaría hasta las actuales proporciones, se incubaba no en la naciente nación argentina, sino en el moribundo partido español, partido este cuyos miembros y sus familias gozaron de la tolerancia y la fraternidad de los argentinos que les permitieron vivir en igualdad y libertad.

domingo, 14 de diciembre de 2008

La batalla de Caseros y la "nueva" bandera Argentina

La batalla de Caseros marca el comienzo de la decadencia de Argentum, a manos de intereses foráneos y ajenos a los tradicionales y nacionalistas.

Año 1852, esta fecha marcará el comienzo del gobierno masónico del país. La misma no significará tan sólo el envilecimiento del mismo, sus continuar pérdidas territoriales que aun continúan hasta nuestros días, sino lo que mayormente interesa a esta "institución": destruir la tradición en sus símbolos. Es decir borrar en la humanidad la presencia de una realidad trascendente y espiritual, reduciéndola a una mera animalidad consumista, así como sucede hoy en día en manera harto manifiesta.Aconteció así un hecho pasado en silencio e ignorado incluso por los mismos argentinos: el cambio en los colores de la bandera.

Secretamente y de un día para el otro, los habitantes fueron informados que el color de la misma no era más el azul, sino el celeste. El motivo era el de vaciarla de cualquier significado metafísico y relegar su origen a un hecho meteorológico, a los colores del cielo. Y también el sol, símbolo tradicional de la eternidad, del motor inmóvil metafísico, pudo también entrar en tal contexto meteorológico. Pero, puesto que a veces tal astro podía resultar incómodo en su exhibición y solicitar mayores explicaciones por parte de las personas, se lo hizo gradualmente desaparecer, exhibiéndolo sólo en ocasión de ciertas ceremonias de carácter militar. Digamos además que hubo una acción sistemática tendiente a denigrar al máximo la figura de Rosas, pintándolo como un tirano genocida y repugnante.Pero el rosismo, es decir, el espíritu tradicional en su forma histórica en Argentum, a pesar del largo paréntesis de más de un siglo, no ha desaparecido de la sociedad argentina.

El 2 de abril de 1982 improvisamente, con la ocupación y reconquista de las Malvinas, representó una resurrección de su espíritu. En esta ocasión se vieron nuevamente en acción aquellas mismas fuerzas que chocaron en la batalla de Caseros. Mientras que las tropas argentinas se batían heroicamente en contra del ocupante inglés, atávico enemigo de Argentum, el Papa Wojtyla, tal como habían hecho los jesuitas en la época de la Colonia y de Rosas, vino a promover en estos territorios la paz a cualquier precio, es decir, la rendición. Años antes había intervenido a fin de que Argentina cediese a Chile 10.000 kilómetros cuadrados de estratégico territorio en el conflicto, que no fue, del Beagle.Pero lo que preocupó principalmente al enemigo en la guerra de las Malvinas fue el retorno del espíritu de Argentum.

Volvió nuevamente a flamear la originaria enseña azul y blanca, El sol apareció nuevamente en su centro...